Está extrañamente tranquilo en el parque. Alba no ve ni oye a nadie. Aun así, es agradable tener un poco de paz y tranquilidad… pero ¿qué es ese sonido? Un zumbido extraño: ¡es un dron! Alguien o algo la está acechando con una cámara robótica… se lanza hacia ella con una velocidad inhumana y de repente todo se vuelve negro.
Cuando despierta, Alba está atada en una dolorosa posición de strappado en una siniestra mazmorra. Las cámaras de los drones captan cada centímetro de su cuerpo perfecto, haciendo zoom para mostrar a su amo oculto la calidad de la mercancía que han adquirido. Alba está encerrada con pesados grilletes de acero en muñecas y tobillos, y un collar sujeta su hermoso cuello. Cuerdas se enroscan alrededor de su cuerpo tonificado y la hacen tambalearse sobre las puntas de sus pies, mientras una ENORME mordaza blanca la hace babear y ahoga sus gritos de auxilio. ¡No habrá escape de la mazmorra ni de los implacables e impertérritos ojos de las cámaras de vigilancia de los drones!