Apagón invernal le vale a esposo una paliza tejana
Llego temprano a casa del trabajo y descubro que hubo un apagón importante en nuestro vecindario. Había hielo resbaladizo por toda la acera y los escalones, nuestra casa estaba helada y las tuberías congeladas. El generador de nuestro vecino estaba encendido, pero el nuestro no. Ni que decir tiene que esto NO me hizo nada feliz, ya que mi querido esposo había prometido que se encargaría de todas estas medidas preventivas para evitar este tipo de problemas de antemano, como hace cada año, pero en vez de eso salió con sus amigos. Necesitaba un recordatorio de que, al no prepararse para lo peor y no completar sus tareas, experimentaría las consecuencias de más de una manera.
Lo confronto en la puerta y le echo una buena regañina en cuanto llega a casa, luego lo envío al patio trasero nevado junto al cobertizo de leña para que recoja mis tres grandes paletas de madera de tamaño tejano de la nieve, que había dejado afuera en el frío y enfriado específicamente para su expiación. Él sabe que está en un gran problema cuando salen estas, ya que es para “ocasiones especiales” y raras como estas que las uso.
Sin piedad alguna, le hago colocar las manos boca abajo en mi silla de respaldo recto, luego tomo la paleta más grande y con ambas manos le doy una paliza al viejo estilo a través de su trasero cubierto por los vaqueros.
A continuación, le hago bajarse los vaqueros, y recibe más azotes muy reales, otra vez al viejo estilo, con mi segunda paleta a través de su ropa interior, hasta el punto en que apenas puede mantenerse en pie. De ahí, lo paso sobre mi regazo, le bajo bruscamente la ropa interior, lo sujeto con tijera y lo castigo de nuevo en el trasero desnudo, esta vez ampollando su trasero fuerte y rápido con mi tercera paleta. Lo amo, pero quiero que le duela para poder llamar su atención adecuadamente y que aprenda el error de sus caminos. Aunque teme ser responsabilizado, sabe que en realidad le ayuda a ser una mejor persona.
Él continúa quejándose, así que le recuerdo lo que es congelarse el trasero como lo que él me hizo pasar por ser tan desconsiderado con sus deberes, así que tomo un poco de nieve de la bandeja de paletas y la meto entre sus nalgas. Luego procedo a quitarme lentamente mi propio cinturón y azoto su trasero un poco más para asegurarme de haberle dado el ajuste de actitud completo y la motivación que necesita. Finalmente, lo envío de vuelta a nuestro patio nevado con un trasero muy adolorido y enrojecido a plena vista para que termine sus tareas. Lo observo con amor desde la puerta y le recuerdo que no se enfríe demasiado. ¡Siempre es bueno mantener a la familia segura y CALIENTITA! 😉
Filmado en formato POV de terceros (el rostro del esposo nunca se muestra) para que sientas que estás realmente allí y puedas sumergirte por completo como si fueras tú el que recibe la nalgada. ¡Un imprescindible para tu colección!
No reviews yet. Be the first.
Only registered members can post. It takes 30 seconds.