¡No puedo creer lo malcriado que has estado hoy!!! Vas a estar en un gran problema cuando mamá y papá lleguen a casa… es decir, ¡a menos que yo no se lo cuente! c; Si aceptas mi castigo ahora, tu secreto estará a salvo conmigo. ¿Aceptas, mocoso?
Contaré en voz alta mientras te das nalgadas… nalgada por nalgada, seguirás mientras te guío a través de tu castigo por haber sido tan, pero tan travieso. Haremos pausas en medio, pero después de 100 nalgadas, espero que hayas aprendido la lección.