Nada está funcionando, mi hijastro tiene una erección persistente. Como último recurso, ¡dejaré que se desahogue! Un poco de nalgueadas en el pene, más crema de menta y luego puede mostrarme cómo lo hace. Solo bajo mi supervisión y control, yo pongo las condiciones, para que sepa que estoy a cargo de él. Recuerda, muchacho: “solo cuando tu madrastra te lo permita, solo para tu madrastra, porque eres mi querido hijastro, mi buen chico y yo cuidaré de ti”. Tú sabes, y él sabe, que es lo mejor. Intento hacer una cuenta regresiva para probar su obediencia, ¡y no sale nada bien! Llegué a 8 y ¡explotó! Era su primera vez, así que lo perdono y lo limpio con el cariño que una madrastra debe tener. Debo destacar que la erección seguía ahí cuando terminé de azotar su pene, así que no estoy segura de que haya ayudado. Parece que tendré que cuidarlo regularmente.
No puedo evitar verlo un poco diferente ahora, ¡ya que sigo teniendo visiones muy intrusivas de su virilidad en mi cabeza sin importar lo que haga!