¿Cuál podría ser una razón para husmear en el armario de tu Madrastra? Nadie lo sabe y el resultado natural es una nalgada. Freddy es puesto sobre la rodilla con medias de su Madrastra y azotado como un niño pequeño. Es solo cuando ella está lista para perdonarlo que se da cuenta de que él estaba buscando las revistas obscenas que ella confiscó no hace mucho.
Ella lidiará con eso más tarde, pero ahora es momento de un abrazo. Lo toma en su regazo y acaricia su pene como suele hacerlo, con afecto y amor. Él se pone muy tieso y gime de placer, un contraste tan encantador con tener sus nalgas azotadas. Ella lo frota contra sus medias y juega con él. Lamentablemente, no se le permite llegar al orgasmo, mejor no apresurar las cosas y disfrutarlas más tarde.