En la continuación del último azote que ambas chicas recibieron por parte del Gerente del Hotel, Kiki está molesta y avergonzada por haber tenido que soportar tal castigo. Ella culpa a Adriana por querer continuar con las “travesuras”, molestando a los demás huéspedes, y para Kiki esto demuestra que Adriana no ha aprendido la lección en absoluto. Durante la acalorada discusión, Kiki razona con Adriana que ella merece un azote adicional ya que no se arrepiente de nada. Así, Adriana siente la dura y punzante mano de Kiki mientras esta aplica su justicia sobre las redondas nalgas de su amiga. Tal como había hecho el gerente del hotel, dejó al descubierto las nalgas de Adriana y continuó azotándola antes de usar la dolorosa brocha de pelo que ambas habían recibido más temprano ese día. Las reacciones de Adriana no tienen precio y los ángulos de cámara capturan múltiples vistas de este castigo mientras la venganza de Kiki sobre su compañera de habitación se completa.