Como es Navidad, esperaba que mi asistente, Sissy Alice, por fin fuera útil.
Su tarea era simple: hacer una lista de traviesos adecuada para la Sra. Claus. Nada complicado.
Solo algo que debería haberse hecho correctamente.
Cuando Alice regresó la primera vez, ya estaba claro que no se había tomado la tarea en serio. Esa decepción le valió una inmediata nalgada a mano, una simple corrección, una advertencia que debería haber entendido.
Envié a Alice a intentarlo de nuevo. Cuando regresó por segunda vez, mi paciencia se había agotado.
Solo tres nombres en la lista. Increíble. Vergonzoso.
Y absolutamente inaceptable.
Fue entonces cuando la alegría navideña realmente terminó y comenzó la disciplina real. Salió la caña.
Y luego la correa. Este clip combina ambiente festivo con firme autoridad, un recordatorio de que incluso bajo el árbol de Navidad, los errores se corrigen y los estándares nunca se bajan.