Las chicas y yo hemos recibido una queja sobre un empleado que robó dinero Y pañales de su empleador. Estamos en el caso, y lo alcanzamos en el estacionamiento de un centro comercial. Justo frente a todos, mis dos chicas sexys me ayudan a atar sus pequeñas manos ladronas y a ponerle un collar para un viaje incómodo de regreso a nuestra sala de interrogatorios.
Azotado fuerte y puesto en un pañal, dejamos claro que vamos a llegar al fondo de esto. Tenemos nuestras formas de hacerlo hablar, y este pequeño malhechor va a admitir todo y nombrar a su cómplice. Finalmente, recibe un relleno de pis rancio y apestoso vertido directamente en su pañal fresco, quejándose en protesta todo el camino.