Lady José Azota a Hijastro Charlie por Mirar | Estudio Kinks
Llamé a mi hijastro Charlie para que viniera a charlar conmigo.
Mientras conversábamos, se hizo imposible ignorarlo: sus ojos no paraban de bajar, posándose demasiado tiempo en mis pies. ¡Y en mis pechos! Ese tipo de comportamiento es inaceptable, y necesitaba ser corregido.
Así que tomé el control y lo coloqué firmemente sobre mis rodillas. Empecé sobre sus vaqueros, lenta y deliberadamente, asegurándome de que cada golpe tuviera un propósito. Esto era una lección, no algo apresurado.
Cuando le bajé los vaqueros y su trasero quedó al descubierto, la corrección se volvió inconfundiblemente real. Mi mano trabajó constante y metódicamente, hasta que su piel estuvo caliente, roja y debidamente castigada.
Luego le ordené que me alcanzara mi icónico cepillo familiar.
Con el cepillo, la disciplina se intensificó. Golpe tras golpe, controlado e implacable: un claro recordatorio de que mirar fijamente, especialmente después de una advertencia, tiene consecuencias.
Para cuando terminé, estaba humillado, corregido y totalmente consciente de quién estaba al mando.
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