Matilda cree que puede salirse con la suya desafiando a su tía cuando quiere salir a una cita con un chico. Pero la tía tiene otros planes. Mientras Matilda se aloje en casa de su tía, debe seguir todas las reglas o sufrir las severas consecuencias a la antigua. Tras una acalorada discusión, en la que Matilda presiona todos los botones y muestra mucha insolencia, la tía decide que es hora de una lección de respeto. La tía aplica las consecuencias que su sobrina rebelde tan desesperadamente necesita… directamente sobre sus rodillas, con una mano estricta, un cepillo de madera y mucha disciplina a la antigua. Matilda aprende rápidamente que no hay escapatoria a las reglas de la tía, y que algunas lecciones se aprenden mejor por las malas.