Brianna es una inquilina terrible. Es perezosa y cree que puede usar mi teléfono móvil para hacer llamadas. Estoy harto de su mal comportamiento. Le digo que se vaya o reciba un castigo. A regañadientes acepta una nalgada, pero arma un gran escándalo y casi grita. Una vez que su trasero está rojo, le pido que limpie. Le digo que use un pañal, ¡pero no espero que una mujer adulta haga pis en él! La limpio con toallitas y le tomo la temperatura con un termómetro. Luego le froto un poco de crema en su trasero adolorido antes de ponerle otro pañal y un chupete en la boca.