Algunas noches, Traviesa necesita un buen recordatorio de su lugar. Gimiendo mientras él inspecciona su progreso con la correa sobre su cálida nalga, su cinturón siempre logra hacerse entender. Doblegada, azotando fuerte y metódico, sus nalgas hinchadas y rojo oscuro. Llora para máximo efecto “Te daré algo por lo que llorar”, los golpes de la paleta son insoportables, se somete a los fuertes azotes del cinturón para evitar su ira. Una larga correa impacta, rebotando en sus cálidas nalgas, recibido por gemidos. Subiendo sus bragas formando una cuña ajustada, él descarga sobre sus mejillas con la Correa.