Mantener una casa grande en funcionamiento requiere mucho trabajo, y cualquier buen ama de llaves sabe que la clave del éxito es mantener a los sirvientes bajo control. Cuando Theo, el jardinero, descuida sus deberes en el huerto, ¡solo hay una solución para ello!
Es arrastrado de vuelta al cobertizo y se le da un escarmiento, con su firme azotaina llevada a cabo justo donde cualquier transeúnte pudiera verla. Cuando termina, no se le permite ocultar de inmediato su dolorido trasero: en cambio, Blake lo obliga a mantenerlo a la vista durante cinco largos y agonizantes minutos, con sus nalgas tan rojas como las manzanas que descuidó recoger.