Después de ser descubierta oliendo las bragas de su Madrastra Sarah y tocándose en la cama, a Kayleth le prometen un castigo muy doloroso y diferente. La pobre niña se queda en la esquina esperando su destino. Sacan la vara y le explican lo que va a pasar. Será rápido y duro, ya que recibirá un golpe de vara sobre sus delgadas bragas; luego debe quitárselas y agacharse para el siguiente, y luego volver a ponérselas para el siguiente, y así hasta que el castigo termine. Es desagradable y doloroso, y cuando termina, se le permite sentarse en la rodilla de su madrastra e incluso recibe algunos besos y caricias para aliviar su dolor antes de ser llevada al dormitorio, donde ha prometido complacer a su madrastra Sarah.