Essie se supone que debería estar dirigiendo la tienda, ¡pero su jefe la descubre en la oficina trasera! Furioso, su jefe la reprende y le da una opción… Recibir un castigo o perder su trabajo. Essie realmente no quiere quedarse sin empleo, así que acepta a regañadientes la opción del castigo. Sus pobres orejas son jaladas sin piedad mientras la regañan. La arrastran por la oreja antes de doblarla sobre el escritorio y darle una nalgada con el zapato de su jefe.