Sorprendido al escabullirse de vuelta por las escaleras tras una noche de copas, un humilde jardinero auxiliar es reprendido por la estricta Ama de Llaves. Ha deshonrado a la casa, y el castigo que sigue no es más de lo que merece. Apoyado contra el tronco de un árbol en los terrenos donde trabaja, Sebastian descubre sus nalgas para recibir 30 azotes punzantes de la vara de abedul. Al final de este corto y contundente filme, el trasero de Sebastian está marcado con verdugones vívidos. Una tentadora mirada a la estricta disciplina de una época pasada.