Cherry Winters Azota a Alana: No Más Caridad para la Renta
La paciencia de Cherry finalmente se agotó con su compañera de piso irresponsable. Durante tres meses, Alana no ha pagado ni un centavo de alquiler. Serena pero firme, Cherry deja claro que no está dirigiendo una organización benéfica y no puede seguir cubriendo todo ella sola. Con el desalojo ahora como una posibilidad real, su frustración estalla en una lección severa sobre responsabilidad, una que Alana no olvidará pronto. Alana protesta, pero sabe que ha estado viviendo de la buena voluntad de Cherry durante demasiado tiempo. Cherry, la que paga las cuentas, no se contiene. Su mano firme desciende en un ritmo agudo y punzante, dejando a Alana sonrojada y retorciéndose. Cuando eso no es suficiente, Cherry alcanza un temido cepillo para el cabello, y los golpes más agudos hacen que Alana jadee, la incredulidad se convierte rápidamente en promesas desesperadas. Cuando termina, Alana se compromete a buscar trabajo, cualquier trabajo, para pagar no solo su parte del alquiler, sino todo lo que debe. Cherry deja las consecuencias claramente inconfundibles: esto no es solo un castigo, es una advertencia final. Otro desliz podría costarles su apartamento, y Cherry no tiene intención de volver a compartir un hogar con ella si eso sucede.
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