Amy, una animadora de secundaria, cree que lo sabe todo. A pesar de las advertencias de su entrenadora, convence a sus compañeras de equipo de intentar una acrobacia arriesgada sin la práctica ni supervisión adecuadas. Pero cuando la voladora sufre una caída y se tuerce el tobillo, el equipo queda conmocionado, y Amy está en un gran problema. Cuando la entrenadora llama al padre de Amy para informar del incidente, él se enfurece. Al enfrentarse a su hija desafiante, se encuentra con actitud y excusas. Pero cuando hablar no funciona, es hora de un enfoque más tradicional. Sobre la rodilla va, recibiendo una buena y antigua nalgada a mano y con cepillo que deja su trasero ardiendo y su orgullo herido. Amy aprende una dura lección sobre responsabilidad y obediencia mientras es disciplinada por su enfadado padre.