A la mayoría de las criadas les horroriza el día de la limpieza de chimeneas. Todo el procedimiento es espantoso: hombres mugrientos deambulando con sus botas sucias y sus cepillos desgarbados. Sin embargo, Willow siempre es la primera en ofrecerse para limpiar el salón el día que pasa el deshollinador.
Porque, verás… bueno, una mujer inocente nunca hablaría de semejante cosa. Pero Willow hace tiempo que perdió ese tipo de inocencia, ¡y en gran parte gracias al propio deshollinador! Francamente, si el trasero de tu deshollinador se viera tan bien como el de Eryn en esos pantalones cortos, tú tampoco podrías resistirte.
Por desgracia, el encuentro de esta semana se interrumpe cuando la ama de llaves sorprende a la pareja en un momento inoportuno, y no queda nada impresionada. Tan poco impresionada que hace castigar a ambos, cada uno frente al otro, con la piel en carne viva por sus manos, su correa y su vara.
Reprendidos, los amantes se separan con lágrimas en los ojos, pero aun así, de algún modo no parece que vaya a ser su último encuentro.