Lady Jose ya ha tenido suficiente de la descuidada limpieza de Sarah. A pesar de múltiples advertencias, el comedor sigue siendo un desastre polvoriento. Esta vez, no hay escapatoria de un merecido castigo. Sarah es convocada ante la señora de la casa, su rostro marcado por la preocupación. Lady Jose está furiosa, y su ira es palpable. Con una severa advertencia, Sarah es colocada sobre la rodilla, su vestido alzado y sus bragas expuestas. Los primeros azotes caen con fuerza sobre su trasero vestido, seguidos por una serie de palmadas punzantes sobre sus bragas. Pero Lady Jose no está satisfecha, y las bragas de Sarah son bajadas, revelando su trasero desnudo. La parte final del castigo de Sarah es la más intensa. Se le ordena traer el cepillo para el cabello, con la mirada baja por la vergüenza. De vuelta sobre la rodilla, recibe un despiadado azote con el cepillo, cada golpe cayendo con precisión y fuerza. La ira de Lady Jose se desata, y el trasero de Sarah paga el precio por su negligencia.